Casas impresas en 3D: facturas de 26 dólares en pleno agosto en Texas (USA)

Un barrio en Georgetown (Texas) muestra el potencial de la tecnología: 100 viviendas levantadas en semanas, con ahorro de 25.000 dólares por hogar y facturas eléctricas de apenas 26 dólares en pleno verano.
La innovación tecnológica aplicada a la construcción está marcando hitos que hasta hace poco parecían ciencia ficción. La experta en digitalización y cultura empresarial Martha Boeckenfeld, decana de la Metaverse Academy, ha compartido en su perfil de LinkedIn un caso de éxito en Estados Unidos que muestra cómo la impresión 3D puede transformar radicalmente el acceso a la vivienda.
En Georgetown (Texas), un barrio de 100 familias vive ya en casas impresas en 3D con resultados sorprendentes. Según explica Boeckenfeld, “las primeras facturas del verano han llegado: 26 dólares. En Texas. En agosto. Piénsalo”.
El proyecto utiliza once robots de gran escala capaces de imprimir en hormigón especial —Lavacrete— con un formato continuo, 24 horas al día. Cada máquina, de 14 metros de ancho, permite levantar “dos viviendas completas cada semana”.
Los números hablan por sí solos:
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“La construcción de muros cuesta 34 dólares por pie cuadrado, cuando antes eran 150–200”.
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“El ahorro medio por vivienda alcanza los 25.000 dólares”.
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“El tiempo de obra es de 3 semanas, frente a los 6 meses tradicionales”.
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“Cero retrasos por clima”.
El impacto no es solo económico. Las casas impresas en 3D ofrecen una eficiencia energética y una durabilidad muy superiores: “Masa térmica que se ríe del calor texano. El fuego no la daña. El moho no crece. Los huracanes son irrelevantes”, señala la experta.
Los testimonios de los propios residentes refuerzan el cambio de paradigma. Una familia joven decidió mudarse expresamente por esta innovación: “Su hija recién nacida crecerá en muros diseñados para durar más que imperios. Su factura de refrigeración durante la infancia será menor que el precio de un juguete”.
Otra vecina, jubilada, cuenta cómo esperaba una factura de cientos de dólares y encontró solo 26: “En mi antigua casa colonial el aire acondicionado funcionaba sin parar. En la impresa en 3D, son los muros los que me mantienen fresca”.
Para Boeckenfeld, el efecto multiplicador es evidente:
“100 casas = modelo probado.
1.000 = los constructores cambian.
10.000 = los precios bajan en todas partes.
A gran escala = la vivienda vuelve a ser accesible”.
Un mensaje que concluye con una advertencia y una oportunidad: “Hoy Georgetown. Mañana tu barrio. No estamos imprimiendo el futuro de la vivienda. Estamos imprimiendo hogares para quienes los necesitan ahora”.
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📎 Puedes leer la publicación original en inglés en su perfil de LinkedIn.
📎 También puedes leer la noticia en inglés de REUTERS: “El mayor vecindario impreso en 3D del mundo se acerca a su finalización en Texas” en este enlace



