Licencias urbanísticas: ¿cómo acabar con su eterno retraso?

El enorme tiempo de espera para su concesión, entre10 y 12 meses de media, perjudica económicamente a clientes, promotoras y a los propios ayuntamientos. Las nuevas tecnologías y una menor burocracia podrían poner fin al 'cáncer' del sector.

Son tiempos propicios para la innovación en el sector. Una época en la que las nuevas tecnologías se han volcado en la construcción y en la que adelantos como las casas industrializadas, que pueden reducir a la mitad los tiempos de ejecución de la obra, podrían revolucionar el negocio de cara al cliente, que sufriría menos esperas. Sorprende así que, cuando la celeridad de un proyecto urbanístico podría superar enormemente la de años atrás, la burocracia sólo actúe como un gran lastre.

Los ayuntamientos son el muro en el que se chocan las aspiraciones de las promotoras inmobiliarias de reducir los plazos de sus edificaciones. Por las manos de los técnicos municipales pasan todos los proyectos que solicitan su aprobación, un trámite que los afectados consideran que se prolonga más allá de lo necesario y por motivos injustificados.

«Lo razonable sería menos de tres meses, puesto que se trata de un acto reglado en el que el ayuntamiento está obligado a otorgar la licencia en un plazo determinado que no se cumple», explica Daniel Cuervo, director gerente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima). Pero la realidad es desalentadora, puesto que «la media nacional está entre los 10 y los 12 meses de espera».

Efectivamente, la concesión de una licencia urbanística es un acto reglado, es decir, aquel cuya aprobación está sujeta a criterios puramente objetivos. En caso de cumplirlos, no puede alegarse motivo alguno para rechazar la petición. Esto, en teoría, es la garantía de un proceso rápido y sin fricciones, un ideal que se desmorona trasladado a la práctica. «Para aligerar estos procesos es necesaria una norma más clara, precisa y, sobre todo, que no dé lugar a la interpretación por parte de ningún técnico», considera Cuervo.

https://www.elmundo.es/economia/vivienda/2019/03/22/5c93c333fdddff87598b4586.html