Las constructoras se enfrentan al riesgo de un nuevo parón en la inversión pública

Están en fase decisiva la liberalización del ferrocarril, compras de trenes, el rescate de autopistas o el plan de carreteras

A la obra civil y la industria pesada les llega el previsible anuncio de un adelanto electoral con todo un armazón de medidas e inversiones por desarrollar. La construcción ya recibió el revés de la devolución de los Presupuestos al Gobierno cuando se había proyectado la reanimación de la conservación de carreteras y un fuerte impulso a la red convencional de ferrocarril.

Vuelve a estar en riesgo el programa extraordinario de inversión en carreteras, previsto por vía extrapresupuestaria. El plan, que contempla contratos de construcción y operación por 1.000 millones en el presente ejercicio, ha sido articulado tras más de una década con nulo recurso a la colaboración público-privada.

Fomento también ha desatascado el contrato programa a diez años vista entre Renfe y el Estado. Un marco de financiación para la empresa, a través de la prestación de obligaciones de servicio público, que ha permitido el anuncio de compra de trenes por 3.000 millones hasta junio.

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Este proceso está en su primera fase, después de 14 años sin nuevo material rodante en Cercanías y Servicios de Media Distancia, y la industria del ferrocarril teme un parón mientras se despeja la incertidumbre política. De este programa depende dar solución a situaciones de emergencia como la del ferrocarril extremeño, la red de ancho métrico (la antigua FEVE) o las Cercanías de Madrid y Barcelona. La gran licitación, por unos 1.700 millones, se espera en marzo.

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