No deja de inflarse la burbuja de la vivienda

 

La actual tendencia alcista del valor de la vivienda y del alquiler nos recuerda inquietantemente a la antesala de la burbuja que pinchó la economía española en 2008. La escalada de precios está superando lo sostenible en ciudades como Madrid y Barcelona, donde las subidas interanuales no aflojan y se mantienen rondando un fuerte 10%, haciendo que el esfuerzo financiero que tienen que soportar las familias para garantizarse una vivienda sea desorbitado. Bien sea para pagar una hipoteca -cuyas concesiones también se han disparado- o una renta, el coste supera lo recomendado por los expertos en relación a los ingresos de los hogares. Y lo peor de esta situación es que aún no se atisba un techo que la contenga.

La clase política no puede permanecer más tiempo de perfil ante este reto. De ello parece haberse percatado incluso el Gobierno de Pedro Sánchez, dado a enfocarse en asuntos nimios con fines electoralistas para esconder los problemas reales de los españoles. El Ejecutivo señaló ayer que está trabajando en una Ley Estatal de la Vivienda. La secretaria general del ramo, Helena Beunza, explicó que se han iniciado rondas bilaterales con todas las Comunidades Autónomas y el conjunto de grupos políticos para alcanzar un pacto de Estado con el que dotar de la máxima seguridad y transparencia a este derecho constitucional. Nada sería más deseable para la sociedad que los partidos aparcaran sus intereses para debatir un acuerdo de tal calado. No será fácil, dados los numerosos frentes que hay abiertos. A la insuficiente vivienda pública, la falta de ayudas e incentivos al alquiler y la rehabilitación o a la proliferación disparada de los alquileres turísticos se une ahora una mayor inseguridad jurídica: el Constitucional ha avalado la ley vasca que incluye medidas punitivas tan drásticas como la expropiación de viviendas vacías durante dos años. 

http://www.elmundo.es/opinion/2018/10/06/5bb7a5eb468aebbe3a8b4652.html