Enrique Corral: «La construcción debe tener más en cuenta al cliente final»

«El trabajo de la obra cada vez es más técnico, más cualificado, y con menos tareas para peones sin formación», afirma el director general de la Fundación Laboral de la Construcción.

 

A Enrique Corral (Lugo, 1966) le ha tocado vivir al frente de la Dirección General de la Fundación Laboral de la Construcción «un ciclo completo» del sector, que abarca desde su «crecimiento tremendo» a la «crisis», de la que la construcción saldrá «modernizada» y mucho más orientada hacia el «cliente final» que, en definitiva, son las personas que viven o trabajan entre cuatro paredes y bajo un techo. Corral visita hoy la Región para participar en el vigesimoquinto aniversario de la fundación en Murcia, en un acto al que asistirá el jefe del Ejecutivo regional, Fernando López Miras.

 

-Ahora que el sector parece recuperarse a buen ritmo, ¿se corre el riesgo de caer en otra burbuja?

-No, no. El problema de hace diez años es que la demanda estaba sobreestimulada y sobredimensionada desde la financiación. Las condiciones de financiación eran tan favorables que indujeron a que muchas personas pensaran en ganar dinero simplemente comprando una vivienda y vendiéndola poco tiempo después. Y eso no puede ser sano. Aquella época en la que te daban una hipoteca no solo para comprar un piso, sino también para amueblarlo y para adquirir un coche produjo un sobrecalentamiento, una demanda desmesurada a la que el sector respondió, y respondió de aquella manera. Todo se vendía, cualquier cosa que estaba sobre un plano, y eso significó que se incorporara muchísima gente a las obras, en muchos casos con muy poca cualificación. Eso hacía que la calidad no fuera precisamente la más adecuada. Todo esto, a día de hoy, es impensable. Todos hemos aprendido de la crisis.

 

«El sector se está reactivando gracias a la demanda privada; la inversión pública no termina de despertar»

 

-¿Qué ha aprendido la construcción, por ejemplo?

-Principalmente, que el producto se tiene que fabricar teniendo mucho más en cuenta al cliente final. Teóricamente eso antes también era así, pero todos sabemos que en este país se despachaban viviendas, y cualquier cosa que proyectabas se vendía. Ahora es todo lo contrario. El cliente es mucho más exigente y, a partir de esa exigencia, el promotor ya tiene que tener cuidado con lo que hace. Con qué constructor, con qué calidades, con qué personal... Eso se traslada a toda la cadena y al final es muy positivo porque contribuye a la profesionalización del sector. Si esto lo unimos a las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, yo creo que vamos a ganar muchísimo en calidad para el cliente. Al final, nos vamos pareciendo más a un sector industrial normal.

 

http://www.laverdad.es/murcia/enrique-corral-construccion-20180301012704-ntvo.html